Dos semanas después del desengaño de las elecciones municipales, los italianos han vuelto a pegar una bofetada a Silvio Berlusconi y a su Gobierno en los referendos del 12 y el 13 de junio, en los que se han acercado masivamente a las urnas para derogar cuatro leyes defendidas por el Ejecutivo (la privatización de la gestión del agua y la liberalización de las tarifas, la reintroducción de la energía nuclear civil y la Ley de Impedimento Legítimo, que permitía a los altos cargos del Estado no comparecer en los juicios en los que estaban imputados). Hace más de quince años que las consultas populares no alcanzaban la participación necesaria para que fuesen válidas.
El liderazgo del Cavaliere en el seno de su propio partido comienza a tambalearse, aunque Il Giornale, el diario de la familia Berlusconi, afirma que lo que "ha triunfado" ha sido "el miedo" tras el accidente nuclear de la central de Fukushima (Japón) y no el rechazo a Berlusconi. Pero casi toda la prensa italiana coincide en señalar que el jefe del Gobierno es el gran perdedor de la votación. Así lo recoge La Repubblica,
"La flauta mágica se ha roto; tras veinte años, los italianos se niegan a seguir el ritmo de Berlusconi. Se han rechazado las cuatro leyes que el jefe de Gobierno defendía por un aplastante "sí": una rebelión difusa y consciente, que, tras la derrota de la derecha en las principales ciudades, acelera el fin del berlusconismo, atascado y sin energía política de ahora en adelante".
El Corriere della Sera aprecia también en la votación el "ocaso" del "largo periodo " berlusconiano:
Hoy se cierra la década de Gobierno del Cavaliere: Berlusconi gobierna desde 2001 – ocho de los 10 años-. Thatcher se mantuvo 11 años, Tony Blair, 10. Los votantes democráticos son pacientes y tolerantes, pero cada cierto tiempo, se yerguen como gigantes y se desembarazan del pasado. El veredicto de esta primavera electoral italiana es tan claro que no merece la pena discutir sus causas. Ante la falta de un sucesor de Berlusconi, la transición, por su parte, no será ni ordenada ni rápida".
¿Quién se va a beneficiar de esta "primavera italiana"? Por el momento, nadie, según defiende La Stampa, para quien
"los referendos han demostrado que los ciudadanos vuelven a creer en la política, pero no en los políticos. Un movimiento de masas independiente de los partidos, que sanciona el declive de los dos cabecillas [Berlusconi y su aliado de la Liga Norte, Umberto Bossi] más poderosos de estos últimos 20 años y que, sin embargo no cuenta con nadie a quien ceder su corona, porque nadie ajeno a la Casta [político-financiera] les agrada".



El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.