“Tribunal encapuchado” titula Gazeta Wyborcza mostrando en la portada una fotografía de un Andrzej Poczobut amordazado, corresponsal en Bielorrusia del diario de Varsovia, cuyo juicio comienza hoy en Minsk. Poczobut lleva encarcelado desde el 28 de marzo, acusado de insultar al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko. El juicio se celebrará a puerta cerrada porque “el trabajo sucio debe hacerse en secreto”, denuncia Gazeta, añadiendo que pondrá a prueba “la libertad de expresión, la esperanza y el deseo de libertad de Bielorrusia”. Bielorrusia es un país donde “los supuestos juicios públicos se celebran a puerta cerrada, un periodista que ejerce su labor se convierte en un delincuente, la verdad es una mentira y la mentira se convierte en verdad”. Si se le considera culpable, Poczobut podría enfrentarse a una condena de cuatro años en prisión.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.