"Sangre y lágrimas que valen cien mil millones de euros", titula Ta Nea al día siguiente de que el Gobierno diese luz verde al nuevo plan de recuperación económica para el periodo 2012-2015. "Será votado, con seguridad, tras el Consejo Europeo del 23 de junio", asevera el periódico, que detalla el alcance del programa: "Recortes en los salarios, reducción de los funcionarios, nuevos impuestos hasta para los jubilados o los bajos salarios, aumento del IVA, intensificar la lucha contra la economía sumergida y, por supuesto, una ola masiva de privatizaciones inminentes: deportes, aeropuertos, agua, electricidad, casinos, hipódromos, telecomunicaciones y otras; la pérdida de puestos de trabajo solo es cuestión de tiempo, al igual que las huelgas", caso de la que hay convocada para el 15 de junio.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.