Tras la ley sobre los medios de comunicación, es el turno de la nueva Constitución húngara de pasar la criba de los eurodiputados. Consagrando la portada a las dudas sobre la utilización que el Gobierno ha hecho del dinero del Fondo Social Europeo "para la campaña contra el aborto", Népszabadsag retoma el debate que tuvo lugar en el Parlamento Europeo el 8 de junio. Durante el mismo, los eurodiputados sacaron claramente a relucir los puntos de conflicto que despierta el texto que, por otra parte, plasma ampliamente los ideales del partido mayoritario y conservador húngaro, el Fidesz, tales como la concesión de votos electorales suplementarios a las familias numerosas, la consagración de la religión católica como religión nacional, o incluso el desinterés ante las discriminaciones contra los homosexuales. A pesar de que los eurodiputados lo habían solicitado, la comisaria europea de Justicia y de Asuntos de Interior Viviane Reding no ha manifestado su opinión sobre el texto, "reservándose el derecho de verificar que la legislación al amparo de la Constitución fuese conforme a las leyes fundamentales de la UE". Antes de tomar medidas, Bruselas desea esperar a las conclusiones de los expertos movilizados por la Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo de Europa.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.