“Obama viene a por el gas de esquisto”, proclama la Dziennik Gazeta Prawna el día en que el Presidente de Estados Unidos llega a Varsovia para una visita de dos días. El tema principal de las charlas bilaterales que incluirán la explotación de los recursos polacos de gas de esquisto (considerados los más grandes de toda Europa), la cooperación militar (desplegando un pequeño destacamento de la Fuerza Aérea estadounidense en Polonia y aviones de combate F-16 en 2013), y la cooperación política (la misión en Afganistán). Los medios de comunicación y los expertos están realizando un intenso seguimiento de la visita, porque creen que se está produciendo una apertura en las relaciones polaco-estadounidenses. Tras años de hechizo norteamericano y las inevitables decepciones (el fracaso de obtener concesiones petrolíferas en Irak o planes pospuestos de instalaciones de misiles estadounidenses en Polonia), ha llegado la hora de que las relaciones bilaterales se conviertan en más pragmáticas. “Hablemos de negocios. Cuánto dinero pueden [la compañías de gas estadounidense] ganar aquí, al vincularse tanto a Polonia con este proceso, nos proporcionarán mayores garantías que cualquier ilusoria concesión militar”, esgrime el editorial del DGP. Según el diario de Varsovia, únicamente las empresas estadounidenses disponen de la tecnología y los medios para “revolucionar el mercado europeo de gas junto con los polacos y superar la posición de dominio de Gazprom”. Polska The Times, por su parte, insta a Polonia a “dejar de arrodillarse” y defender sus propios intereses, porque “cuando sea lo suficientemente fuerte política y económicamente, los Estados Unidos acudirán por sí mismos” como ante un “socio importante más que ante un insignificante vasallo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.