En el marco de su política de vecindad, "La UE condiciona la ayuda a los países árabes a la democracia", titula el diario El País. El 25 de mayo, la alta representante de Asuntos Exteriores, Catherine Ashton, y el comisario de Política de vecindad, Stefan Fülle, presentaron la nueva estrategia que incluye a los 16 países vecinos de la Unión, tanto al este como al sur. De los siete mil millones de euros puestos sobre la mesa hasta 2013, cinco mil irán a los países del sur del Mediterráneo.
Hasta ahora, con países como Egipto o Túnez, recuerda El País, "la estragegia de la Unión Europea estaba basada en "comprarles seguridad a cambio de entregar millones de euros a sus regímenes". Ahora, otros parámetros permitirán a Europa medir la democratización de estos países: elecciones libres, libertad de expresión y prensa, una justicia independiente, la lucha contra la corrupción, y fuerzas de seguridad y armadas controladas democráticamente. El diario subraya que el plan también incluye medidas para controlar los flujos migratorios. Pero "Ashton ha negado que se trate de un intercambio: dinero a cambio de que no haya emigración", concluye el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.