“Juegan con fuego”, titula Ta Nea en referencia al movimiento de “indignados” españoles, que se ha replicado en Grecia: el 25 de mayo, miles de jóvenes tomaron las plazas de las principales ciudades del país. En Atenas, 30.000 personas lanzaron insultos a gritos “Ladrones, ladrones!” frente al Parlamento, dirigidos a los diputados, que llevan un año votando sucesivas medidas de rigor presupuestario. Las concentraciones se han desarrollado “sin incidentes, con una tranquilidad notable, y se han prolongado hasta las 4 de la madrugada”, señala el diario de la capital. Según el rotativo ateniense, “los griegos no están de acuerdo con las nuevas medidas de austeridad y hoy [26 de mayo] mantendrán las sentadas colectivas. Lo cual podría convertirse en el principio de un largo movimiento de protesta”, anuncia Ta Nea.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.