Esta semana, la Liga Norte italiana vuelve a ocupar los titulares de la prensa nacional con su última propuesta “bomba”: someter la contratación de profesores a un “examen de dialecto” que pruebe la competencia del candidato para hablar el dialecto local de la provincia en la que pretende trabajar. La idea fue parcialmente retirada tras ser recibida con risas e indignación. Sin embargo, sigue sonando en Italia como uno de los grandes debates del verano.
En respuesta, La Repubblica ha examinado la situación de los 6.000 dialectos de Italia, prueba de su fragmentada historia. Basándose en un estudio realizado por el instituto estadístico Istat, concluye que “el uso exclusivo del dialecto se ha reducido considerablemente con el paso del tiempo. Ha pasado del 32% en 1988 al 16% en 2006, prácticamente la mitad”, a pesar de los esfuerzos de la Liga para resucitarlos en la llamada “Padania”, nombre propuesto por el partido para una posible región autónoma al norte de Italia. El dramaturgo Darío Fo, premio Nobel de literatura, califica de “absurda” la propuesta de la Liga. Autor de varias obras escritas en dialecto, habría dicho que lo que realmente quiere la Liga es “echar a los profesores originarios del sur de Italia con un cuento sobre dialectos”. Un cambio respecto al cuento racial estándar de la Liga.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.