"Semana de alta tensión para el mundo de las finanzas", titula La Tribune refiriéndose a tres grandes y esperados acontecimientos. Con respecto a la crisis de la deuda, el 23 de mayo está previsto que Atenas dé a conocer su nuevo plan para huir de una reestructuración de su deuda, mientras que Italia está bajo presión tras la publicación, el pasado sábado 21 de mayo, de previsiones negativas a medio plazo de Standard &Poor's sobre la nota de su deuda. Por parte del FMI, Europa cierra filas (incluido el Reino Unido) y apoya al unísono la nominación para el puesto de director general de Christine Lagarde, la actual ministra francesa de Economía, para sustituir a Dominique Strauss-Kahn. Por último, el 26 y el 27 de mayo se reunirá el G8 en Deauville y el diario económico francés subraya las divergencias que todavía existen entre Europa y Estados Unidos sobre las políticas que se deben poner en marcha para salir de la crisis, así como las "discrepancias" que marcarán "de forma duradera los debates sobre las políticas económicas de después de la crisis".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.