A partir de 2013, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), creado temporalmente para ayudar a los países con dificultades, deberá ser reemplazado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE, ESM en inglés), que, por su parte, será permanente. La Stampa ha tenido acceso al boceto de tratado que creará el MEE: el texto, que debe ser debatido y aprobado por los ministros de Economía y Finanzas de los Veintisiete el próximo 24 de junio, prevé una dotación de 700.000 millones de euros, repartidos en 7 millones de acciones con un valor de 100.000 euros cada una, que podrá ser ampliado en caso de necesidad.
"Su tarea principal será la de recaudar dinero para transferirlo a quienes atraviesen dificultades financieras", y excepcionalmente podrá recurrir a la posibilidad de "comprar títulos de deuda soberana de los Estados que tengan problemas en colocarlos en los mercados". Los Estados que se vean obligados a recurrir al mecanismo "pagarán el coste de la reserva provista por el nuevo fondo, más una comisión" variable según la duración del préstamo. Para La Stampa, "es un comienzo útil, en el futuro permitirá evitar los lamentables regateos de los últimos días, con Irlanda y Grecia enfrascados en solicitar rebajas sobre sus planes de rescate. En el plazo de dos años, el precio será automático e irrebatible". El alemán Klaus Regling, que en la actualidad se encuentra al frente del FEEF, debería gestionar el MEE.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.