“Crisis de presidencia”, titula Dziennik Gazeta Prawna con preocupación por el terremoto que podría desencadenar la detención del director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, acusado de agresión sexual. Según el diario de Varsovia, la falta de determinación en los mercados financieros (indecisión acerca del mantenimiento de la ayuda a Grecia, dudas sobre el posible sucesor de Strauss-Kahn) podría “desbaratar los planes de la presidencia polaca”. Además, la quiebra de Grecia – un desenlace que dan por hecho algunos expertos del FMI – hará que “el resto de asuntos de la UE pase a un segundo plano”, según Hugo Brady, del gabinete estratégico CER (Centre for European Reform), con sede en Londres. En base a dicho temor, la columnista del diario DGP afirma que “en julio podríamos encontrarnos inmersos en un debate fundamental sobre el futuro de la UE que reduciría la presidencia [polaca] y sus objetivos a un episodio insignificante”. De ahí que, para avanzar en temas como la Asociación Oriental de la UE o la seguridad energética, Varsovia deba asegurarse el apoyo de Alemania. “Como donante número uno de las aportaciones a los débiles de Europa, la opinión de Berlín será la que tendrá más peso en el debate”, concluye el artículo de DGP.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.