"Se aprueba la ayuda a Portugal", titula i, el día después de que los ministros de Finanzas de la eurozona aprobasen el rescate de 78.000 millones de euros para Portugal, con una tasa de interés media del 5%. Sin embargo, hasta las elecciones del 5 de junio, el país recibirá únicamente 18.000 millones de euros, el mínimo necesario para que Portugal satisfaga sus “obligaciones financieras”, apunta el diario lisboeta, añadiendo que Bruselas y el FMI desean ver cuál es el programa del futuro Gobierno antes de decidir si desembolsar más dinero. El FMI – responsable de un tercio del rescate, 26.000 millones de euros – se reúne el viernes 20 de mayo para dar luz verde al programa de ayuda a Portugal. Los dos tercios restantes se dividen entre el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera. Entre Alemania (15.5%), Francia (11.7%) e Italia (10.2%) garantizan casi la mitad (48%) de la aportación comunitaria. El “Sí” de Finlandia al rescate se concretó, según informa i, con la condición de que Lisboa "aliente" a los tenedores institucionales de deuda portuguesa a mantenerla mientras dure el programa de ayuda externa (hasta 2013) – una medida para garantizar una restitución más rápida a los mercados.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.