"DSK OUT" (DSK fuera): al igual que el resto de la prensa francesa, Libération recoge en sus titulares el asunto de Dominique Strauss-Kahn [o DSK, como se le conoce en Francia], acusado el domingo en Estados Unidos de intento de violación en un hotel neoyorquino. El director del FMI, líder de la izquierda favorito en los sondeos para las elecciones presidenciales de 2012, se queda fuera de la carrera. "Los socialistas pierden al único candidato que tenía, en todas las configuraciones posibles, un resultado favorable en los sondeos. Incluso podía ganar a Nicolas Sarkozy", lamenta Libération. "Francia conoce así su primer escándalo sexual al estilo anglosajón y entra brutalmente en una zona del debate público que, hasta ahora, por excepción cultural, identidad 'latina’ o debilidad democrática, se limitaba a los rumores y las habladurías de un pequeño círculo de iniciados".
Por su parte, Le Figaro asegura que "Dominique Strauss-Kahn ya no será el próximo presidente de la República Francesa", ya que "el nuevo ídolo de la izquierda francesa se ha pulverizado. Si DSK es inocente, será profundamente injusto, pero, por desgracia para él, ya no habrá marcha atrás".
Los demás titulares de la prensa francesa también muestran su asombro ante "la explosión en vuelo" de DSK, según Slate.fr. Si bien se menciona la posibilidad de una trampa, varias publicaciones intentan comprender, mediante analistas, psiquiatras e incluso novelistas, qué ha podido llevar al jefe de FMI, implicado ya en 2008 en un escándalo sexual en el FMI y que podría ser objeto de otra denuncia en Francia (por un asunto que sucedió en 2002), a acabar así con su carrera.
Así, mientras Slate.fr explica en qué consiste ser un "adicto al sexo", Libération cita al periodista estadounidense John Gizzi, especialista en el FMI del semanario conservador Human Events, que declaraba hace un mes lo siguiente: "lo que me resulta extraño de Strauss-Kahn es que se le considere como próximo candidato a las elecciones presidenciales francesas, cuando no tiene la imagen típica del candidato. Claramente padece sobrepeso. No parece estar preparado para la batalla". Y Libération prosigue: "Lo acontecido este fin de semana refuerza estas observaciones: incluso suponiendo que se le haya tendido una trampa a DSK, un 'combatiente político' realmente dispuesto a darlo todo para conquistar el Elíseo sin duda no se habría dejado 'atrapar' tan fácilmente".
Por este motivo, algunas personas, como el novelista Luis de Miranda, barajan la posibilidad de un "suicidio político": "La consumación de un acto así, en este momento de su biografía, sólo puede ser voluntaria. Es una caída que él ha querido, que ha deseado. La chispa espiritual que germina en el fondo de DSK nos ha querido evitar un presidente caliguliano. Este suceso neoyorquino es un sacrificio, una renuncia a un superpoder anunciado, una entrega en nombre del interés general francés".
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