“Se rechaza la prohibición del suicidio asistido”, titula Neue Zürcher Zeitung el día siguiente al varapalo sufrido por la Unión Democrática Federal (UDF, conservador) en la votación sobre el "turismo de la muerte" que tuvo lugar el 15 de mayo en el cantón de Zúrich. El primer referendo, destinado a prohibir el suicidio asistido a cualquier persona residente durante menos de un año en el cantón, fue rechazado por el 78,4% de los votantes y el segundo, con vistas a que el Gobierno prohibiera cualquier forma de suicidio asistido, ha sido rechazado por el 84,5%. Las mociones sometidas a votación atañían a la asociación Dignitas, que ayuda todos los años a un centenar de personas afectadas por enfermedades graves en fase terminal a poner fin a sus vidas. "El veredicto popular refleja el amplio reconocimiento de la autodeterminación del individuo y la toma de conciencia – incluso en el seno de los círculos intelectuales de la Iglesia – de que el suicidio asistido es compatible con la postura cristiana", afirma con júbilo el diario de Zúrich.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.