“Europa a favor de Poczobut”, titula Gazeta Wyborcza al día siguiente de la acusación formal contra el corresponsal del diario de Varsovia en Bielorrusia por injuriar y difamar al presidente del país, Alexander Lukashenko. Poczobut fue detenido hace 38 días y se enfrenta a un máximo de cuatro años de cárcel. Los diputados europeos han asumido la petición de la responsable de Asuntos Exteriores de la UE, Catherine Ashton, y del presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, y han pedido al régimen de Minsk que retire los cargos y ponga fin a la detención del periodista. Hasta el momento, las autoridades bielorrusas se han negado a ceder y dejar a Poczobut en libertad bajo fianza o con el aval personal de 40 personas. “Aunque luzca toga, la anarquía jurídica sigue siendo igual de arbitraria... Sólo que más hipócrita y perversa”, concluye el editorial de Gazeta Wyborcza.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.