El primer ministro Donald Tusk desveló oficialmente el 10 de mayo tanto el símbolo de la presidencia polaca de la UE, diseñado por el artista gráfico Jerzy Janiszewski (autor del logotipo de “Solidaridad”), como los ámbitos prioritarios de actuación durante ese periodo. El logotipo está compuesto por seis flechas de colores señalando hacia arriba y con la última ondeando una bandera polaca. Según el primer ministro, simboliza “la marcha polaca hacia el éxito”. En cualquier caso, para un columnista de Rzeczpospolita las flechas se parecen más a “hombres infantiles y despreocupados caminando bajo un estandarte sentimental”.
“…la flechas dibujadas a mano pueden representar el genio polaco de la improvisación, mientras las distintas formas y colores – evocando la insubordinación y su inclinación hacia la anarquía- junto con el acabado redondeado sugieren una cierta ingenuidad infantil. La bandera hace referencia al logo de 'Solidaridad', un emotivo recuerdo de la unidad de actitudes y opiniones que existía pero que se ha perdido irrevocablemente”, recalca el diario.
Aunque el Gobierno adopte el plan oficial de la presidencia polaca del Consejo de la UE el próximo 31 de mayo, el secretario de Estado de Asuntos Europeos Mikołaj Dowgielewicz ya ha señalado las prioridades clave de Varsovia: las negociaciones con relación al presupuesto de la UE para el periodo 2014-2020, la Asociación Oriental y la ampliación de la UE. “Queremos que la ampliación de la UE durante la presidencia polaca se convierta en un hito de la historia de Europa, así como en la de Polonia y Ucrania”, subrayó Dowgielewicz. Admitió, no obstante, que durante la presidencia Polonia también deberá afrontar “difíciles debates en materia de política de inmigración y de planes de rescate para algunos miembros de la eurozona”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.