El “rescate imposible” que se atrinchera en primera plana de Handelsblatt no es otro que el de Grecia, que se prepara para pedir de nuevo la ayuda financiera internacional. Imposible, sentencia el diario, puesto que las iniciativas adoptadas hasta la fecha han fracasado una tras otra, sin que, no obstante, se haya aprendido la lección. Mayo de 2010: se asignan a Grecia 110.000 millones para estabilizar su economía, “pero nunca se estabilizó”. Marzo de 2011: el plazo de reembolso de los créditos se prorroga de 3 a 7,5 años para calmar los mercados, “pero los mercados nunca se calmaron”. El pasado 10 de mayo, la canciller alemana, Angela Merkel, anuncia de nuevo en un “intento a la desesperada” la necesidad de adoptar medidas “para que Grecia se fortalezca”, pero parece hacer oídos sordos a “la experiencia fundamental de este último año: sus medidas – créditos que se cifran en miles de millones – no son eficaces. El camino que sigue la aspirante a redentora de los griegos no conduce a ninguna parte. […] Y, sin embargo, el equipo de salvamento de servicio – el FMI y el Banco Central Europeo – ya está de nuevo en marcha rumbo a Atenas” para abordar otra ampliación del crédito de en torno a 60.000 millones de euros y un nuevo plazo de reembolso, que pasaría de 7,5 a 10 años, informa el diario económico. “Una vez más, se quiere lograr la estabilización helénica combinando una austeridad brutal con miles de millones en créditos. Sin embargo, este tipo de ayudas tan sólo agravan la crisis”, concluye el rotativo.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.