“El presidente del Consejo de la UE, Herman Van Rompuy, podrá dirigirse a las Naciones Unidas en los mismos términos que el presidente estadounidense Barack Obama, el presidente de Venezuela, Hugo Chavez, o el presidente de Rusia, Dimitri Medvedev”, informa el EUObserver. A la UE se le concederá simbólicamente “casi todos los derechos” de los que gozan los Estados con todas las de la ley, entre los que se incluyen “el derecho a hablar, el derecho a hacer propuestas y presentar enmiendas, el derecho a responder, el derecho a plantear cuestiones de orden y el derecho a la circulación de documentos”.
Hasta la fecha, la UE sólo tenía el estatus de mera observadora en las Naciones Unidas. El año pasado fue rechazada una iniciativa similar, planteada por Bélgica, que pretendía lograr algo parecido a un completo estatus de miembro. El nuevo estatus proporcionará a la alta representante de Política Exterior, Catherine Ashton, y a sus subordinados el derecho a hablar en la sala. Ashton manifestó estar “encantada” con el cambio, ya que asegura que “en el futuro permitirá a los representantes de la UE presentar y promocionar las posturas de la UE en la ONU”, informa el servicio de noticias con base en Bruselas.
Según el EUObserver, con el fin de conseguir esa plataforma, la UE ha aceptado hacer algunos cambios en la forma de estructurar la UE encaminados a transformarla de “una asamblea de Estados-nación en un organismo que también ofrezca derechos de representación a los bloques regionales, incluyendo potencialmente a la Unión Africana, la Liga Árabe y la Unión Sudamericana”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.