“Europa se pelea, Alemania espectadora”, titula el Handelsblatt, que se ha decantado por llevar en portada el punto de vista del antiguo presidente del grupo parlamentario cristiano-demócrata. Friedrich Merz arremete contra la clase política europea “cuya debilidad constituye el mayor déficit de la Unión Europea”. Constata que frente a las expectativas de los pueblos árabes, “Europa se pelea”. Para este experto en cuestiones económicas, únicamente una Europa fuerte puede ayudar a que los Estados sobreendeudados creen una industria competitiva. “Una Europa fuerte necesita una Comisión fuerte. La Comisión de Bruselas no será fuerte si no revisa sus prioridades […] y si no transmite a sus ciudadanos qué asuntos no pretende abarcar. Numerosas tareas políticas deben seguir siendo competencia de los Estados miembros, de lo contrario, la frustración y el rechazo violento de 'Bruselas' seguirán en aumento”.
Otro ejemplo ilustrativo de este planteamiento en la prensa alemana, el Financial Times Deutschland considera que “Roma y París trapichean con respecto a la nueva presidencia del BCE”. El italiano Mario Draghi debería convertirse en el próximo guardián del euro, en contra de los deseos de Berlín. “Merkel no puede aspirar mas que a conseguir un premio de consolación”, apunta el diario de Hamburgo, para quien la canciller no dará su beneplácito sino a cambio de concesiones en otros ámbitos. Según el FTD, Draghi es, sin embargo, “el mejor candidato”. Ni su paso por Goldman Sachs, ni su origen “sureño” son argumentos que pesen contra el hombre “cuya política monetaria podría revelarse más restrictiva todavía que la de sus predecesores. El italiano deberá demostrar permanentemente al resto de la zona euro que él no es precisamente un italiano en términos monetarios”, es decir, un laxista.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.