"Italia también bombardeará Libia", titula el Corriere della Sera. Tras semanas de titubeos acerca de la campaña, el Gobierno italiano – que había abierto bases aéreas a la coalición, pero limitaba su papel a acciones "no letales" – ha anunciado que sus fuerzas aéreas están ya a disposición de la OTAN para participar en misiones de ataque contra las tropas de Gadafi. Pero la Liga Norte y otros miembros de la coalición italiana expresaron su total oposición, alegando de nuevo que la caída de Trípoli tendría consecuencias terribles en el control de la inmigración y en los intereses italianos en la zona. Para evitar complicaciones, la decisión no se votará en el Parlamento. El editorial del Corriere aprueba este cambio de rumbo del Gobierno, pues de esta forma Italia ya no está “atrapada en medio" de las posturas encontradas de Francia y Alemania. Por su parte, La Repubblica se queja de que esa decisión se haya tomado "de la peor manera posible, sin una evaluación estratégica previa y cediendo ante la presión de EE. UU […] Dada su frágil situación, Berlusconi no podría permitirse buscar enemigos en Washington".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.