Meses después de que La Repubblica iniciara su guerra de desgaste contra Silvio Berlusconi, esa máscara antes indestructible de eterna joie de vivre del primer ministro está empezando a resquebrajarse. El último golpe le ha dolido: la publicación de grabaciones de audio realizadas por la prostituta de lujo Patrizia D'Addario durante su supuesto encuentro con el primer ministro italiano. Desde entonces, los apoyos han ido disminuyendo, los comentaristas cristianos levantan los ojos hacia el cielo y la prensa extranjera no deja de despotricar. Daniel Finkelstein, de The Times, compara sus pecados con los de presidente Mao. El Cavaliere desde entonces ha optado por un cambio de estrategia, ha dejado de declararse inocente y ha confesado "No soy un santo, todos lo saben". Todo ello lo ha acompañado con un guiño y un gesto de su aparentemente inagotable sarta de joviales expresiones faciales.
Sin embargo, a pocos hace reír. "El hombre está al desnudo y también lo está un primer ministro", reprueba Ida Dominijanni, columnista de Il Manifesto, que se ríe del diario ruso Pravda cuando se ha apresurado a salir en defensa del amigo de Vladimir Putin con epítetos como un "hombre honesto" y un "amable caballero". "Para Berlusconi, un resbalón en su imagen es también un error político, puesto que para él, la política es cuestión de imagen. Ha convertido la democracia en un "reality show" y a la ciudadanía en su público. Ahora que su círculo se rompe, las cosas no volverán a ser como antes", concluye.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.