“La UE solicita 400 libras esterlinas [451 euros] por familia” titula el Daily Telegraph, después de que la Comisión Europea realizase una petición formal de 5.500 millones de libras [6.200 millones de euros] de incremento presupuestario a sus Estados miembros, lo que supondrá que la UE desembolsará en 2012 117.000 millones de libras [132.000 millones de euros]. “El pago adicional aumentará la contribución británica anual a la UE que superará los 10.000 millones de libras [11.300 millones de euros] en 2012, el equivalente a 400 libras por hogar”, señala el diario londinense, que añade que la propuesta ha iniciado “una guerra de declaraciones, con Downing Street calificándola de ‘absurda’ y George Osborne, el ministro de Finanzas, acusando a los dirigentes europeos de haber perdido el contacto con la realidad”. El primer ministro británico, David Cameron, pretende crear una alianza con líderes de países como Francia, Alemania, Holanda o Suecia para contraatacar el aumento presupuestario previsto, una iniciativa respaldada por el diario euro-escéptico – “Europa está luchando por recuperarse del mayor crack económico desde los años treinta y cada Estado miembro está adoptando medidas de austeridad. Aún así, los dirigentes europeos se han afanado en la ardua tarea de encontrar nuevas formas de gastar cada vez más cantidad de nuestro dinero”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.