"El Gobierno abandona la energía nuclear", titula el Corriere della Sera. En un gesto sorprendente, el Gobierno ha anulado sus planes de construcción de nuevas centrales nucleares, y cita la necesidad de disponer "de más pruebas científicas". La oposición y los articulistas como Sergio Rizzo, del Corriere, ven otra razón subyacente a esta decisión: la voluntad de evitar el referéndum previsto para los próximos 12 y 13 de junio y que hubiese podido derogar la ley en materia nuclear. Las encuestas más recientes sugieren que el impacto emocional del accidente de Fukushima habría podido conducir a una victoria del frente anti-nuclear, y a una vergonzosa derrota del Gobierno, en vísperas de un escrutinio local crucial. Según La Stampa, podría existir también un "segundo motivo": evitar que la elevada participación prevista en esa consulta no beneficie a otras que también se celebran durante esos días, acerca de la privatización del agua y, sobre todo, aquella sobre la derogación de la ley que garantiza de facto la inmunidad judicial de Berlusconi durante su mandato.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.