“Dios y la patria, el orgullo de la nación étnica magiar, el Estado definido como esencia nacional y no como una república, menos poder para los jueces constitucionales y más para el Gobierno. Por todo esto, se asemeja al autoritarismo europeo de los años 20 y 30, pero se trata de la nueva Constitución de un miembro de la OTAN, que además ostenta actualmente la presidencia europea”, se alarma el diario La Repubblica, al día siguiente de que el Parlamento húngaro aprobase la nueva ley fundamental del país. “Y la UE permanece muda”, se lamenta el diario romano, para quien “Europa se aleja de los valores del Estado de Derecho” al dejar actuar al primer ministro Viktor Orbán.
La Repubblica constata que la constitución destaca "la fe y el culto de la corona de San Etienne, el símbolo nacional explotado por los regímenes pro-nazis de Horty y Szâlasi, silencio sobre esos años de muertes”. El orgullo nacional se considera “como un valor fundacional. La familia y la Iglesia, la prioridad de la defensa del feto. Ni una palabra sobre los derechos de las minorías, de los judíos, de los gitanos o de los gays”.
“La visión de ser los escogidos entre los pueblos de Europa siempre ha infligido daño a todo el continente”, considera el diario Süddeutsche Zeitung, que teme “la arrogancia de Hungría". El diario de centro-izquierda deplora que el texto “presenta de manera patética a Hungría como un pueblo único en Europa central”. “Hungría se considera la representante de todos los magiares, incluso de los tres millones que viven en los países vecinos”. Recae por tanto en la UE la tarea de velar por la “democratización de la Constitución húngara” e impedir “el patetismo nacional de envenenar Europa central”.
Por el contrario, el Frankfurter Allgemeine Zeitung considera que, a pesar de sus defectos, esta constitución proporciona a Viktor Orbán “las bases de un Gobierno más eficaz”. El diario conservador recuerda que, tras la caída del Telón de Acero, Hungría quería remplazar la Constitución estalinista modificada en 1989. “Para la gran mayoría de los húngaros, el credo nacional 'y la santa corona de Esteban son valores tan constitucionales como la referencia expresa a Dios y al cristianismo, así como al matrimonio y a la familia como cimientos sobre los que se sustentan la sociedad y el Estado”, señala el diario conservador, para quien a lo largo del texto "no se encuentra ninguna disposición 'en desavenencia con los valores fundamentales de Europa', tal y como sostienen los opositores de Orbán”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.