Este 18 de abril, la nueva Constitución húngara debe recibir la “bendición parlamentaria”, titula Heti Világgazdasá. El semanario de Budapest explica que el texto reemplazará a la Constitución de 1949, modificada en 1990, y que el nuevo preámbulo, que recuerda las raíces cristianas del Estado húngaro, ha suscitado una fuerte polémica. HVG señala asimismo que la nueva Constitución establece la supremacía del Gobierno sobre el Parlamento y que las competencias del Consejo Constitucional se verán considerablemente reducidas. “El hasta ahora juez supremo del Parlamento, se convierte en el guardián de la jurisdicción constitucional”, señala el diario, que además subraya “ la disciplina de hierro” reinante en el seno del grupo parlamentario de Fidesz que el 11 de abril votó en bloque, “como si fuese un solo hombre y sin pestañear”, las últimas proposiciones del texto. Un comportamiento “que, sin duda, les hará sonreír durante bastante tiempo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.