La reelección de Horst Köhler como presidente de Alemania, el 24 de mayo pasado, constituye un motivo de orgullo para los medios de prensa rumanos y moldavos. El democrátacristiano fue reelegido en competencia con la socialdemócrata Gesine Schwan, proporcionando, como así lo subraya Cotidianul, "una bocanada de oxígeno a su partido, con el fondo de las elecciones legislativas previstas para este año".
Pero el motivo de orgullo para el diario de Bucarest es ante todo el hecho de que el ex-director del Fondo Monetario Internacional, de 66 años de edad, tiene orígenes rumanos y moldavos.Su madre es originaria de Brasov, ciudad situada en el centro de Rumanía, y el mismo Köhler nació en la República de Moldavia, en la región conocida antaño como Besarabia. "Su familia", prosigue Cotidianul," vivió en Moldavia hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Este "alemán de Besarabia", como titula el periódico, ha recordado recientemente sus raíces en un encuentro con estudiantes moldavos: "Soy un moldavo, un alemán de Besarabia. En 1939, cuando Hitler y Estalin se repartieron Europa, mis ancestros tuvieron que elegir entre adoptar la ciudadanía rusa o volver a su país de origen. A pesar de que mis padres eligieron abandonar Moldavia, yo sigo ligado a este país".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.