“Un polaco sin trabajo debe abandonar el país”, así resume el diario De Volkskrant las medidas que el ministro de Asuntos sociales y de Empleo, Hans Kamp (del VVD, partido liberal) quiere tomar con respecto a los trabajadores de los países de la UE. Según el diario, las normas “se reforzarán para que quienes no puedan satisfacer sus necesidades salgan del país”. El ministro propone que “los inmigrantes que se encuentren sin trabajo más de tres meses, estén obligados a marcharse” y las normas para los delincuentes extranjeros serán reforzadas. Tanto el Ayuntamiento de La Haya, que había manifestado sufrir un “tsunami de trabajadores del Este”, y el de Rotterdam, se alegraron de las medidas. Por contrario, el embajador polaco “observa los proyectos [de ley] con inquietud”. El diario Volkskrant anuncia igualmente que “el dominio del idioma holandés se convertirá en una condición para obtener un subsidio estatal” en el caso de todos los inmigrantes, sean europeos, turcos o marroquíes. El diario precisa también que estas medidas presuponen una modificación previa de ciertas directivas europeas.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.