“Lech Walesa visita África” titula la Gazeta Wyborcza, que explica que el ex-presidente polaco y mítico líder del sindicato Solidaridad viajará el próximo 28 abril a Túnez para compartir sus experiencias al frente de la transformación democrática de Polonia. Walesa encabezará la misión de los “padres fundadores de la democracia”, junto a políticos, economistas y expertos que se reunirán con académicos tunecinos, con las élites, y mantendrán encuentros públicos con gente joven. “Polonia representa una experiencia única en el proceso de cambio de una dictadura a una democracia. Y la verdadera pregunta es cuál será el resultado de la ‘revolución de los jazmines’ en África”, explicaba al diario de Varsovia un diplomático polaco en un alto cargo. Polonia quiere ayudar a que Túnez instruya a periodistas para trabajar en medios de comunicación independientes y forme también a los mandos de su administración, empleando los mismos métodos que en Bielorrusia. “No pretendemos apadrinar a nadie. Túnez no debe copiar nuestras soluciones, sino crear las suyas propias basándose en nuestra experiencia. [...] Polonia carece de pasado colonial, por lo que no despertamos la misma reacción alérgica que otros países europeos”, matizó el analista político Aleksander Smolar en Gazeta Wyborcza.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.