La República de Chipre conmemora el trigésimo quinto aniversario de la invasión de un tercio de la isla por el ejército turco. Desde las cinco de la mañana del 20 de julio, publica el diario Phileleftheros, las sirenas resonaron por todo el país para recordar que 40.000 soldados turcos invadieron el 37 % del territorio. Ankara respondía así a un golpe de Estado de los chipriotas griegos.El diario señala que las negociaciones de paz están estancadas a pesar de la próxima apertura de un nuevo punto de paso entre las dos partes de la isla, el Limnitis. Hay quienes apuestan sin embargo por un nuevo plan de reunificación, seguido de un referéndum en 2010. “Pequeños pasos sobre una cuerda floja”, titula el periódico.
Phileleftheros explica que Nicosia aprovecha este aniversario para denunciar a Turquía y añade que este último país es “la clave de la resolución del problema chipriota” y debe renunciar lo antes posible a sus intenciones de buscar petróleo en aguas chipriotas. El presidente Dimitris Christofias ha solicitado la intervención de las Naciones Unidas y de la Unión Europea.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.