"Bruselas relanza el mercado único", titula el diario La Tribune el día en que el comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier, presenta doce ámbitos prioritarios para crear un contexto reglamentario, financiero y jurídico que propicie la competitividad. Objetivo: ganar 4 puntos de crecimiento en 10 años y crear 5 millones de empleos en la UE. “Tras dos décadas, al menos”, comenta La Tribune, “el Viejo Continente se ha acomodado a un crecimiento blando, muy inferior en cualquier caso al de Estados Unidos y al del Asia emergente (…). El comisario del Mercado Interior retoma la cartera desde el principio y se apoya sobre uno de los mayores éxitos de Bruselas: el Mercado Único, en el que los adelantos, tras la adopción en 1985 de un ambicioso libro blanco, vinieron acompañados de un viento de euforia”. Ahora, concreta el diario, “los doce ámbitos prioritarios versan en esta ocasión sobre la propiedad industrial, la simplificación burocrática, la movilidad salarial…”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.