Lo que Süddeutsche Zeitung sigue denominando “el tema que se comenta por lo bajo en la UE”, la probable reestructuración de la deuda pública griega, ocupa la primera plana de Financial Times Deutschland. Según el diario económico alemán, la “UE pierde la fe en Grecia”: la desconfianza de los mercados internacionales es tal que, probablemente, Atenas no pueda recurrir a ellos en 2012 para financiar su propia deuda, a diferencia de lo previsto. El 5 de abril, los instrumentos de deuda griegos a 10 años alcanzaron el 12,7%, este tipo de interés dobla el que Grecia paga por los créditos que le concedieron la UE y el FMI. No obstante, siguen observándose dos obstáculos. En primer lugar, las especulaciones relacionadas con una reestructuración de Grecia, que, en un principio, pueden desestabilizar a otros Estados en apuros (Irlanda y Portugal). Y, en segundo lugar, que la UE no dispone aún de un procedimiento de reestructuración. “Grecia deberá negociar por sí sola y dependerá entonces de la buena voluntad de los acreedores, los bancos y las aseguradoras”, apunta FTD.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.