“El Partido Socialista abre la puerta al FMI para evitar pagar”, titula en portada el diario i, tras la mención de la petición oficial de ayuda extranjera que realizó el líder parlamentario del grupo socialista, Francisco Assis. “Una situación de urgencia requiere medidas urgentes”, explicó el representante del partido en el poder. Los banqueros portugueses habían anunciado que no están en posición de comprar títulos de deuda pública portuguesa y solicitan a la Comisión europea “un préstamo puente” antes del verano, valorado en 15.000 millones de euros. Mientras, el presidente de la Comisión, Durão Barroso, recordaba que Bruselas disponía “únicamente de un Mecanismo europeo de Estabilización Financiera en el que también participa el FMI”. “Si Portugal quiere recibir la ayuda, deberá someterse a estas reglas. La Comisión no permitirá ninguna solución ‘a medida’ para Portugal”, declaró ante el periódico portugués una fuente diplomática en Bruselas. Según el diario i, la solicitud portuguesa de ayuda debería comunicarse a Bruselas antes de junio. En este lapso tiempo, las agencias Fitch y Moody’s continúan con la calificación a la baja de los bancos portugueses.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.