La crisis reina en el seno del socio menor de la coalición que lidera Angela Merkel: "Westerwelle renuncia", destaca en titulares el diario Frankfurter Rundschau, el día siguiente a que Guido Westerwelle anuncie que se retira de la presidencia del Partido liberal (FDP) y que dimite como vice-canciller. Westerwelle, que se mantiene como ministro de Asuntos Exteriores, asume las consecuencias de los recientes fracasos electorales de su partido. El FDP ha caído de un 14 % – una cifra récord – tras las elecciones generales de septiembre de 2009, a un 5 % en las elecciones regionales de Bade-Wurtemberg. Sin partido, sin peso político, el diario de izquierdas considera que este hombre no puede mantenerse como titular de Asuntos Exteriores. "Resulta improbable que los jefes de Gobierno chino, libio o afgano devoren artículos sobre el FDP. No obstante, quien se ve obligado a dimitir y es tildado de “cruz” dentro de su propio partido difícilmente puede actuar con autoridad. El Ministro de Asuntos Exteriores no es sino un payaso que sirve para saludar – y es la cancillería quien se encarga de la diplomacia".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.