El diario The Independent titula que “Gran Bretaña dialoga con otros diez responsables afines a Gadafi”, el día siguiente de la llegada a Londres de Mussa Kussa, el ministro libio de Asuntos Exteriores. El antiguo jefe de los servicios secretos libios entre 1994 y 2009 es sospechoso de haber apoyado el asesinato en Londres de varios disidentes libios y la justicia escocesa presume su participación en el atentado de Lockerbie, en 1988. Aunque Kussa no goza oficialmente de ninguna inmunidad, ni ante la justicia británica ni ante la internacional, debería sin embargo ser considerado como testigo, apunta el diario londinense. Para Libération, “la manera en que Londres negocia la presencia de este huésped tan especial sobre su territorio podría determinar claramente el futuro del régimen de Muamar el Gadafi”. Diversas fuentes sugieren una salida de Mussa Kussa hacia un tercer país, “lo que podría tranquilizar a otros potenciales traidores del régimen”, prosigue el diario francés. Varios altos cargos libios se encuentran en negociaciones con Londres, asegura The Independent.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.