"¡De tal país, tal WikiLeaks!" titula la Revista 22 haciendo referencia a las revelaciones acerca de los entresijos de las relaciones rumano-norteamericanas que han hecho mella en Bucarest. Entre "el culebrón Mircea Geoana", el jefe del Partido Social-Demócrata (PSD) y el actual presidente del Senado, que pretende ser "el mejor político" del país y que "utiliza el avión privado de un magnate rumano para viajar a Moscú", y los dosieres que demuestran la corrupción del senador Adrian Nastase (PSD), este verdadero "cablegate de la Dâmboviţa" (río que atraviesa Bucarest) presenta "una fotografía tosca y dejar un sabor amargo", afirma el semanario rumano. "¡Qué fauna! ¡Qué necedad! ¡Qué corrupción! La verdadera Rumanía es un Estado que se han repartido entre algunos oligarcas que manejan las finanzas y los medios de comunicación, y los políticos, para quienes el interés nacional sólo sirve como moneda de cambio".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.