“Los tenedores de bonos escapan porque se han depositado 24 mil millones de euros”, titula The Irish Times, tras conocer los resultados del test de estrés del Banco Central del sector bancario del 31 de marzo. En un día conocido a partir de ahora como “Jueves Negro”, se ha anunciado que el Estado tendrá que aportar otros 24 mil millones de euros a los bancos tóxicos de Irlanda. “Será el quinto rescate de los bancos desde 2008, y supone un aporte total del Estado de 70 mil millones de euros”, señala el diario dublinés. Como consecuencia de tal anuncio, todos los bancos irlandeses son ahora propiedad del Estado, y cada hombre, mujer y niño de la República irlandesa tendrá que contribuir con 17.000 euros para mantenerlos a flote. Hasta la fecha, el nuevo Gobierno se resiste a la idea de que los antiguos tenedores de bonos tengan que compartir la carga, a lo que el primer ministro Enda Kenny añadió la pasada noche que semejante política no sería “razonable ni lógica”. Sin embargo, tal como señala el Irish Times, “el nuevo Gobierno debe tener en cuenta que no logró y consiguió su mandato para permitir que el rescate de los bancos termine por hundir al Estado”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.