"La economía (está) en estado de shock", titula Handelsblatt, dos días después de la victoria de los Verdes en las elecciones regionales en Baden-Wurtemberg. Los empresarios de este Land, líder en tecnología nuclear, pero también en industria automovilística y de maquinaria industrial, habían hecho campaña hasta el último momento a favor de los conservadores. Su temor de que desapareciera la política favorable a las empresas estaba justificado, señala el diario económico, que explica que la "ola verde" llegará más allá de Baden-Wurtemberg : "La nueva Leitkultur [cultura dominante] alemana está marcada por el pacifismo, una actitud decididamente antinuclear y el escepticismo hacia los grandes proyectos. Son sobre todo las grandes empresas energéticas las que deben esperar una devaluación importante de su capital". De hecho, Deutsche Bahn (la compañía alemana de ferrocarriles) ha anunciado la suspensión temporal del proyecto Stuttgart 21.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.