“Tienen miedo de Poczobut” titula Gazeta Wyborcza después de que el 28 de marzo los fiscales presentaran cargos contra Andrzej Poczobut, corresponsal en Goradnia [ciudad bielorrusa cerca de la frontera polaca] del diario Varsovia y activista de la minoría polaca, por insultar supuestamente al presidente bielorruso Alexander Lukashenko. Poczobut podría enfrentarse a dos años de prisión por escribir ocho artículos publicados en Gazeta Wyborcza y dos textos en Internet que, según los fiscales bielorrusos, incluían “mentiras infundadas” contra Lukashenko que dañan su “honor y dignidad”. Poczobut, corresponsal del diario de Varsovia desde 2006, ha criticado con frecuencia al régimen de Lukashenko por perseguir a la oposición y a los medios de comunicación independientes, por su falta de democracia y por la corrupción. “Mi caso se encuadra en un contexto más amplio y puede ser el primer paso hacia la anunciada 'limpieza' que quiere hacer Lukashenko de Internet, el único foro de debate libre en Bielorrusia”, declara Poczobut a Gazeta Wyborcza. Según los últimos datos, las propiedades de Poczobut han sido confiscadas por el KGB bielorruso el 29 de marzo, acción que Gazeta Wyborcza relaciona con esta noticia como cabecera del diario en la misma fecha.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.