“Bruselas pone en el punto de mira a las agencias de calificación”, así resume El País el apremio de los ministros de Economía de la Unión a la Comisión para que actúe “de manera urgente” regulando la actividad de dichas agencias. El diario puntualiza que la decisión del Eurogrupo se produce poco después de que Moody’s rebajara tres escalones la calificación de Grecia y uno la de España. Dicha revisión a la baja se produjo la víspera de que los Gobiernos de sendos países anunciaran sus planes de ajuste o reforma, lo que “ha despertado serias sospechas” en el seno del Consejo Europeo del pasado 11 de marzo, donde los planes de saneamiento presentados por Atenas, Lisboa y Dublín recibieron, por el contrario, críticas muy favorables. El País prosigue, “la supervisión de las actividades de las tres [grandes] agencias de calificación estadounidenses Moody's, Standard & Poor's y Fitch es una de las grandes frustraciones de la UE”: la normativa introducida el año pasado ha tenido “efectos prácticos […] muy decepcionantes”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.