En respuesta a la violenta represión de la insurrección popular por parte del régimen de Muamar el Gadafi, "Europa congela los bienes libios", titula Corriere della Sera, para quien "las participaciones y las inversiones del rais, que oscilan entre 30.000 y 40.000 millones de euros en al menos cinco países europeos, serán suspendidos por Bruselas". La medida, que debería entrar en vigor el 8 de marzo, afectará a varias empresas cuyos fondos soberanos libios son los principales accionistas, como ENI, BP y Shell ( hidrocarburos) Unicredit y BNP (sector bancario), Juventus (fútbol) y Vodafone (telecomunicaciones). Durante ese tiempo, la llegada de refugiados desde África del Norte continua, relata La Stampa: 1.700 más han desembarcado en la isla italiana de Lampedusa en las últimas 24 horas, y sus estructuras de acogida se encuentran al borde de la crisis.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.