Este nuevo carburante ha sembrado la discordia en Alemania. "Super E10. Nein, tanke (No, gracias)", titula Bild, haciendo un juego de palabras con la palabra Tanke (estación de servicio). El diario explica por qué es "una locura" la introducción en febrero del biocarburante E10 en el mercado alemán. "E" significa "etanol" y "10" es el porcentaje de bioetanol en la gasolina, en lugar del 5% anterior. De este modo, Alemania se ajusta al objetivo europeo de que los biocarburantes representen el 10% del consumo total de carburantes en Europa de aquí a 2020. Pero no todos los motores admiten este carburante, lo que ha provocado un boicot generalizado de los automovilistas. El gobierno ha convocado a los representantes del sector a una reunión sobre la gasolina este martes, con la que se pretende solucionar el problema. Pero para Bild, está todo claro: es perjudicial para los motores, para el clima y para la selva ecuatorial, aumenta el consumo, es caro, y provoca hambre. En resumen, el E10 es un fracaso.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.