Generoso cuando se trata de socorrer la economía de sus países miembros, el G8 se muestra más avaro con África. Después de la reciente cumbre de L´Aquila, el Corriere della Sera compara los fondos destinados a la lucha contra la crisis financiera con los que se dedican al continente africano. Y la cifras dan que pensar. "5,18 euros por año, es decir, 43 centimos por mes, es el montante que los dirigentes del G8 han decidido donar a cada uno de los habitantes del continente africano", escribe el diario milanés. "Esto representa el 0,13% de los fondos invertidos en los últimos meses para limitar la crisis en los países ricos".
"Una cantidad tan insignificante no será eficaz", juzga el diario italiano. "Repetimos sin parar que más vale la pena dar a los africanos una caña de pescar y enseñarles a utilizarla que ofrecerles pescado. Con este dinero, un africano apenas llega a comprarse un anzuelo y dos metros de hilo. Pero nada de caña ni cebo. Y queda el problema del agua".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.