“La bolsa o la vida,” reza en titulares el Irish Independent. Este uso irónico de la frase hecha y asociada con los salteadores de caminos se pronunció después de que el Fine Gael y el Partido Laborista firmasen un tratado de coalición el 6 de marzo para formar el próximo Gobierno irlandés. Con la economía nacional por los suelos, la nueva Administración no tiene otra elección salvo la de acatar los términos del plan de rescate de 85 mil millones de euros proporcionados por la UE y el FMI acordados por el Gobierno saliente de Fianna Fail. Además, la única forma de recaudar dinero serán los “recortes y el incremento de los impuestos”. “En la actualidad, afrontamos uno de los momentos más oscuros de la historia de nuestro Estado independiente”, empieza el preámbulo nada alegre del programa del nuevo Gobierno con Enda Kenny, líder del Fine Gael, como primer ministro. Entre los mayores retos cabe destacar: “renegociar el tipo de interés del plan de rescate de la UE; fomentar una verdadera reforma del sector público; privatizar los activos de Estado clave; encontrar 50 mil millones de euros para reemplazar el fondo de emergencia del Banco Central Europeo; y reducir el déficit sin aumentar el impuesto sobre la renta”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.