"El Gobierno y el partido ecologista bloquean a los Demócratas suecos sobre la política de asilo", se felicita Dagens Nyheter, que habla de un acuerdo "histórico". El 3 de marzo, el Gobierno conservador sueco y los ecologistas se pusieron de acuerdo para facilitar el acceso a la sanidad y a la enseñanza a los extranjeros 'sin papeles', facilitar el reagrupamiento familiar y reformar la política de inmigración laboral. "Los cinco partidos [de la coalición de derecha] privan a los Demócratas suecos [partido xenófobo que entró en el Parlamento en el pasado mes de septiembre], un partido obsesionado con un único tema", escribe Dagens Nyheter. Un acuerdo "A la vez astuto y democráticamente correcto", recuerda el diario, ya que, "después de todo, el 94,3% de los electores suecos no han votado por un partido xenófobo (...) lo que demuestra una verdadera voluntad de asumir la responsabilidad en cuestiones importantes, y en esto hay que alabar la posición de los ecologistas".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.