El diario italiano Il Giornale, propiedad de Silvio Berlusconi, ofrece nuevas revelaciones sobre las andanzas del barón de prensa Rupert Murdoch en el Reino Unido. El diario The Times, propiedad de Murdoch, ha criticado ferozmente las "hazañas" del primer ministro italiano en los últimos meses. Ahora es el turno de Murdoch, pues el diario tabloide News of the World, del millonario australiano, ha sido condenado a pagar un millón de libras por escuchas telefónica a conocidas figuras públicas."Políticos, atletas, estrellas de cine. Cientos, quizá milas de personas, objetivo de un nuevo tipo de periodismo inventado por reporteros del grupo Murdoch", lamenta el diario italiano. "Olvidémonos de la investigación, de la consulta a fuentes informadas, del día y la noche del trabajo de un periodista- los periodistas de Rupert Murdoch tienen otras maneras de encontrar grandes titulares". "Tenemos la sospecha", afirma contundemente en editorial, "de que el espionaje no era una vía para informar a los lectores de manera ilegal, sino también una forma de proporcionar [a Murdoch] un arma para usar contra sus competidores". Por "competidores" se podría entender que Il Giornale se refiere al otro barón de la prensa-Silvio Berlusconi.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.