“Miles de personas se manifiestan en India contra el tratado comercial de la UE” titula el EUobserver. Con la UE a punto de finalizar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con India, su mayor socio comercial, los manifestantes con virus seropositivo salieron a las calles de Nueva Delhi el 2 de marzo preocupados por la posibilidad de que esa unión ponga fin a la producción de medicamentos que prolongan la vida a precios asequibles. Desde que se iniciaron las negociaciones en el 2007, la UE ha tratado de introducir una cláusula de “exclusividad de datos” que proteja los derechos de propiedad intelectual de los medicamentos. “Las empresas farmacéuticas europeas se quejan de que muchos de sus productos patentados tienen que venderse más baratos a causa de los genéricos producidos en India”, señala el sitio web de Bruselas. La exclusividad de datos significaría que “los datos clínicos presentados por una empresa no pueden confiarse a otras empresas” argumentan los críticos. “En consecuencia, la necesidad de que cada empresa tuviera que llevar a cabo sus propios test incrementaría considerablemente el precio de las medicinas”. Según Anand Grover, el relator Especial de la ONU para el Derecho a la Salud, “será un error colosal introducir la cláusula de exclusividad de datos en India, cuando millones de personas de todo el planeta considera a ese país la farmacia de los países en vías de desarrollo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.