"Lukashenko tortura”, titula acusadora Gazeta Wyborcza citando el testimonio de uno de los candidatos presidenciales de la oposición, Ales Mijalevich, detenido tras una manifestación contra el régimen en Minsk, la capital bielorrusa. La fuerte protesta, que congregó a 20.000 participantes contra el fraude electoral de los comicios celebrados el pasado 19 de diciembre, en los que, según cifras oficiales, Lukashenko se alzó con la victoria con un apoyo del 80%, fue objeto de una brutal represión policial que se tradujo en más de 800 detenciones, entre ellas la de Mijalevich. “Me esposaron poniéndome las manos en la espalda, torciéndolas tanto que me crujieron los huesos. Me privaron de sueño, me obligaron a permanecer de pie desnudo con las piernas abiertas. Me hicieron jurar que haría todo lo que me pidiese la KGB [los servicios secretos] hasta que terminé aceptando”, relata el candidato, puesto en libertad el 19 de febrero. Ahora está a la espera del juicio junto con otros 30 activistas de la oposición por “organizar y participar en disturbios masivos”, delito castigado con una pena de hasta 15 años de prisión. Ante esta nueva oleada de represalias contra la oposición democrática en Bielorrusia, el 31 de enero, la UE reestableció la prohibición de de visados contra 158 funcionarios del régimen de Minsk, además de congelar sus activos.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.