En opinión de Libération, la remodelación ministerial que anunció Nicolas Sarkozy el domingo 27 es la prueba del "pánico a bordo" en la nave de Francia. De este modo, la ministra de Exteriores Michèle Alliot-Marie y el de Interior Brice Hortefeux han dejado el Gobierno, "arrastrados por la revuelta árabe". Les han sustituido, respectivamente, el ministro de Defensa Alain Juppé y Claude Guéant, mano derecha de Sarkozy en el Elíseo, tal y como escribe Libération. Desde hacía seis semanas, Michèle Alliot-Marie era objetivo de una campaña político-mediática por su gestión nefasta de la crisis tunecina, mientras que Hortefeux, condenado en primera instancia por realizar declaraciones racistas, se había convertido en una figura demasiado molesta. En una intervención transmitida por televisión, el presidente justificó la operación por la necesidad de redefinir la política extranjera de Francia ante la nueva situación que ha surgido en el Magreb y en Oriente Próximo y sus consecuencias. Pero, como señala el diario,"en vez de compartir la esperanza que han alimentado estas revueltas, ha recurrido de nuevo al miedo de los flujos migratorios. Como si la política exterior de Francia se hubiera adueñado de las consideraciones electorales", de cara a las elecciones presidenciales de 2012.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.