“El consorcio chino Covec, que está construyendo un tramo de 50 kilómetros de la autopista A2 entre Lódz y Varsovia a mitad de precio, no encuentra subcontratistas en Polonia”, titula Dziennik Gazeta Prawna. Con el fin de terminar el trabajo valorado en 1,3 billones de zlotys (330 millones de euros) antes de la Euro de 2012, la empresa asiática tendrá que ganarse el apoyo de las empresas de construcción polacas que la acusan de competencia desleal. Covec ha pedido 26,5 millones de zlotys (6,8 millones de euros) por kilómetro de autopista, mucho menos que sus competidores españoles, polacos y austriacos. De acuerdo con el diario con sede en Varsovia, los problemas para la empresa china no están necesariamente relacionados con el valor del contrato o las acusaciones de competencia desleal. “Las corporaciones occidentales están preocupadas porque el éxito en el mercado polaco pueda allanar el camino de Covec en Europa”, señala DGP y añade que “puesto que temen una competencia rastrera, no desean prestar su ayuda para que los chinos terminen el proyecto a tiempo.”
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.