“Ruby, proceso a Berlusconi”, resume en su portada La República, tras conocerse la decisión del juez del Tribunal de Milán para proceder a la comparecencia inmediata del jefe del Gobierno el 6 de abril, en base a la investigaciones preliminares del caso. El juez considera que las pruebas existentes son suficientes para juzgar a Berlusconi por haber mantenido relaciones sexuales con la prostituta Karima El-Mahroug, mejor conocida como “Ruby Robacorazones”, cuando ésta era menor, y de haber presionado al jefe de la policía de Milán para que fuera liberada tras haber sido detenida por hurto en el mes de mayo del pasado año. Unos “delitos gravísimos”, considera Ezio Mauro, director del diario de izquierdas, para quien la crisis política que podría desatarse a raíz del proceso no tiene más que una sola solución: “ir a votar y que los ciudadanos juzguen por ellos mismos”. En el Corriere della Sera, el editorialista conservador Sergio Romano considera, por el contrario, que Berlusconi debe enfrentarse al proceso y mantenerse en el puesto, con el fin de “evitar que esta legislatura acabe en la sala de un tribunal” y mostrar que “la política no se hace en los palacios de justicia, sino en el Parlamento y en los colegios electorales”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.